jueves, 23 de febrero de 2012

"nos sobran alcahuetes y nos faltan revolucionarios"

extracto de un dialogo.

Buenos días, señora...¿como esta?

el silencio se hizo aun mas tenso: casi una eternidad. su rostro permanecía inmutable del otro lado del diario, apenas a metros de mi, pero yo lo imaginaba a una distancia que era imposible de medir en términos humanos. volví a carraspear, ya muy nervioso. y ensaye de nuevo, como pude:
Buen día, señora....¿me mando a llamar?
el silencio se prolongo aun unos minutos mas, no se cuantos. tal vez dos, tres diez o mil. me pareció un siglo. creo que llegue a transpirar. de pronto, la hoja del diario se deslizo lentamente hacia abajo y apareció su rostro hermoso. trasmitía una belleza serena que preludiaba su muerte. en menos de veinte días la enfermedad la había devastado. faltaba apenas un mes para el 26 de julio. pero todavía era una Eva genuina. de sus ojos ya sombríos, pero que aun no se querían apagar, partían relámpagos de luz y rayos de vida rebelde y quizás por efecto de esa mirada su voz débil me pareció un trueno. la tormenta de su pasión no se rendía ni siquiera ante la muerte.
me hablo con una energía tumultuosa.
-Dígame, cafiero....¿ud. comio mierda? acá dice el diario que usted piensa designar como interventor en la junta nacional de carne al coronel Benalcazar. ¿como se le ocurre...?
sentí que el techo de la residencia se me venia encima. solo alcance a balbucear. me costaba sostener su mirada enfurecida.
-señora...., es el asesor en materia de carnes de la presidencia.
-es un traidor-me salio al cruce sin ninguna piedad y siguió:-ese hombre no quiere a Peron. ¡Y usted lo pone en su equipo! vivimos momentos muy difíciles. nos pasa también con los curas que están conspirando. Vea, Cafiero, yo soy católica como usted, pero cuídese de los fariseos clericales... ellos no lo quieren a Peron y detestan al pueblo. ¿se acuerda de lo que le dije de mi esperanza en usted y en los jóvenes? No se equivoque, Cafiero, usted es uno de esos jóvenes. no quisiera que me defraude...
-señora yo creí que... bueno, como se trata de un hombre muy cercano al general... -le dije como para que no dejara de registrar mi ultima y tenue disculpa.
-cercano nada, Cafiero. ¿sabe cuantos traidores hay al lado de Peron? ¿o usted no sabe que nos sobran alcahuetes y nos faltan revolucionarios? usted es joven, pero no es tonto. sabe lo que significa la lealtad? 
al decir esto, su cuerpo y su voz se encendieron, como si hubieran recibido un soplo adicional de vida desde algún sitio indescifrable; como si una transfusión de sangre le hubiera bañado de vitalidad su cuerpo anemico arrasado por el cáncer.
¿sabe lo que yo seria capaz de hacer por Peron? -pregunto con una vehemencia y reapareció entonces su genio rebelde-. ahora mismo mandaría al diablo a los médicos que no me curan y me iría de rodillas a lujan a rezar por el general. porque él es la única esperanza de este pueblo. la única razón de ser de los pobres y de los humildes de la patria. sin él los oligarcas y los vendepatrias van a vivir la hora de la revancha. acuérdese de lo que le estoy diciendo. Usted lo va a ver y yo no. esa es mi única tristeza. ya no voy a estar al lado del general y de mis queridos descamisados. y se que les voy a hacer mucha falta... balbuceo ya no la voz quebrada por la emoción y el presentimiento de lo fatal.

dialogo entre Evita y Antonio Cafiero, 24 de junio de 1952.

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